Monday, June 30, 2014

Best Novel - Mystery: Te Espero en el Cielo, Blanca Irene Arbeláez; Book Press NY- FIRST PLACE


It is a great honor to be the recipient of two book awards in The 16th Annual Int’l Latino Book Awards. The International Latino Book Awards occurred on June 28th in Las Vegas as part of the American Library Association 2014. 
The Awards were held at the Clark County-Las Vegas Library Theater. Over the last 16 years the Int'l Latino Book Awards has grown to become the largest Latino literary and cultural awards in the USA. Amongst this year's 231 honorees were well known authors like Alma Flor Ada, Isabel Allende, Rudy Anaya, Mary J. Andrade, Edna Iturralde, all of whom are past ILBA Award Winners. Other honorees include Supreme Court Justice Sonia Sotomayor, and celebrities like TV chef Pati Jinich, the late singer and actress Jenni Rivera, singer Linda Ronstadt, screenwriter Rick Najera, and TV personality LillianaVasquez. Winners were from across the USA and from 18 countries outside the USA

FIRST PLACE
Best Novel - Mystery
Te Espero en el Cielo, Blanca Irene Arbeláez, Book Press NY 





Sunday, June 29, 2014

Fragmento: Te espero en el cielo - Literatura Cronopio



UNA NOCHECITA EN EL TOSTADERO

Por Blanca Irene Arbeláez*


…Más adentro de El Tostadero, y gracias al respeto que infunde el
ángel guardián que nos guía entre tantos horrores, vamos descubriendo
que no todo es tan feo y horrible. En algunas zonas se ven palacios muy
bien decorados que aunque construidos de roca negra y levantados bajo la
oscuridad, resplandecen majestuosos y se ven destellar por dentro con
luces de colores brillantes, como en esas discotecas góticas de los
muchachos de ahora. Vemos puertas y ventanas bordeadas en oro con
incrustaciones de esmeraldas y rubíes. Allí habitan los demonios más
poderosos con diablitos a su servicio, pero también, nos cuenta el
ángel, personajes muy importantes en otro tiempo que no quisieron
salvarse y siempre fueron rebeldes, como Voltaire, Marx y otros ateos
memorables que aunque vivieron con dignidad en la tierra, eligieron
voluntariamente El Tostadero por puro gusto de sentirse libres y
auténticos. Pero en los alrededores de los palacios vemos pulular
multitudes de mendigos zarrapastrosos, llenos de gusanos y llagas, que
según el ángel, en vida fueron políticos corruptos, ricos banqueros que
acumularon fortunas a costillas de los pobres. En otro lugar, metidos
entre sepulcros blanqueados, pero devorados por toda clase de bichos
repugnantes día y noche, están los falsos predicadores religiosos, los
hipócritas que en la tierra aparentaron una falsa santidad para explotar
a los más necesitados y alcanzar el poder político.



En algún momento pensamos que el viento nos impulsa y caminamos en
dirección de una luz roja muy extraña y poderosa. Una fuerza misteriosa
nos atrae hacia ella y a medida que nos acercamos, olores más fuertes
que parecen ser perfumes exóticos llegan hasta nuestro olfato —puesto
que a pesar de no tener corporeidad material, los sentidos siguen
funcionándonos—. Cuando penetramos en la luz todo se hace más
intimidante. Es como un jardín inmenso sembrado de árboles de sangre,
vómito y estiércol por donde se pasean las más repugnantes criaturas,
desde arácnidos gigantes hasta serpientes de tamaño descomunal. El piso
es de grava cortante, y lleno de brasas ardientes, plantas venenosas que
emanan pestilencia. Entonces comprendemos, éste es el jardín principal
que rodea el palacio del propio Satán y la luz roja viene de allí.
Seguimos adelante y en pocos instantes estamos entrando por las puertas,
bastante lujosas eso sí, de la propia casa del rey de El Tostadero.


—Hemos llegado a la casa del Diablo mismo —dice el ángel mientras los
guardias infernales abren paso—. Tenemos que ser muy prudentes con él. A
veces está de mal humor, como a veces puede ser en exceso amable y
hasta zalamero. Tengan cuidado y traten de no cometer alguna
imprudencia.


La mansión de Satanás, después de todo, no me impresiona demasiado.
Me recuerda los lujos y el mal gusto de algunas casonas de ricos que
conocí en la tierra: Paredes de mármol rojo, enchapados en oro y hasta
perlas enormes, cortinajes de terciopelo negro, grandes estatuas de
mujeres y hombres en actitudes insinuantes, pebeteros, piscinas llenas
de vino y cerveza, etc. La servidumbre, como es natural, conformada por
diablos gordinflones y de aspecto afeminado. Pero Sarai está vivamente
impresionada. Boquiabierta. Nos detenemos en el salón principal mientras
el dueño baja a saludarnos. Sabe que estamos aquí, con toda seguridad,
en visita clandestina y eso nos atemoriza. Podría ordenar nuestro
secuestro y dejarnos encerrados en El Tostadero, al menos a Sarai y a
mí, por pura maldad. No obstante, cuando aparece, como todo un playboy,
con el aspecto de un don Juan, nos extiende la mano con mucha amabilidad
y nos da la bienvenida. Toma asiento sobre un gran sillón y, descubro
que comienza a coquetearle a Sarai. Ella lo ve con certeza muy atractivo
gracias al poder que refleja. Pero el ángel la hace abrir un poco los
ojos antes de que sea muy tarde y enseguida me mira como aliviada.

una-nochesita-en-el-tostadero-02

Por su aspecto, músculos bien marcados, nos damos cuenta de que sí es
aquel Lucifer bellísimo que dice la historia. Sus ojos reflejan un gran
encanto, y su sonrisa enmarcada en unos labios gruesos y sensuales, se
parece a la del mismo Sandro, el cantante que tanto admira Sarai. Dos
diablos traen en una bandeja de oro una botella de Aguardiente
Antioqueño con las respectivas copas y, con gentileza, nos invita a un
trago. Hasta el ángel acepta y mucho más nosotros que no queremos que
esta noche se vaya a palo seco.


—Me agrada que de vez en cuando vengan de allá arriba a hacerme la
visita. Yo sé que al supremo jefe no le gusta, pero de malas, después de
todo es bueno saber que aquí también pueden pasarlo sabroso —dice el
diablo relamiéndose los labios con su rojísima lengua y guiñándole el
ojo a Sarai que no puede evitar ponerse como un tomate a pesar de ser
sólo ya una sombra blanca como yo…


TE ESPERO EN EL CIELO


…Al sábado en el esplendor de la tarde después del almuerzo, tocaron la puerta de una manera agitada, y Perla dijo:


—«Santa Alicia bendita, que no sea una mala noticia».


Y se dirigió a abrir. Le entregaron una nota en una hoja de cuaderno,
después de leerla sintió escalofríos, la arrugó entre su puño y
sintiéndose impotente, como desvalida ante una situación inesperada,
llamó a Jairo mi hermano:


— ¡Tenemos que ir a ver a alguien de inmediato!


Una hora más tarde llegó a ese lugar nada agradable para muchos.


—Sí, señor comandante, en efecto es él, no tengo ninguna duda —dijo
Perla. Y el desaliento la envolvió en ese momento, mirando el cuerpo que
yacía allí, pálido y rígido. Una vez identificado, salieron del recinto
y esperaron otro par de horas.

una-nochesita-en-el-tostadero-03

Había llegado al muladar el comandante, con sus secuaces, como a las
tres de la tarde para hacer el levantamiento. Escribieron algo en una
libreta, tomaron unas fotos, midieron no sé qué vainas. Me envolvieron
en una bolsa blanca con cremallera y al otro viejo que todavía respiraba
se lo llevaron al hospital. Llegamos a la comandancia, me tiraron en
una poceta de loza blanca, me bañaron con agua fría y sin jabón. Después
me pusieron sobre una mesa de cemento en un lugar parecido a una sala
de cirugía. Cuando llegó el patólogo, vestido como un carnicero, de bata
blanca, lentes gruesos para cegatones, empezó a realizar mi autopsia.
No es nada agradable ese hachazo en el pecho para perforar costillas
unidas al esternón y mirar mis vísceras. Pobre quien tenga que lavar esa
bata salpicada de sangre. El hombre tomó muestras, pesó órganos
continuó fumando y escuchando jazz en un viejo transistor. Con el
fastidio que le tengo al cigarrillo… Y otro humeando encima de mí. ¡Uno
muerto si no vale nada! Después que cerraron mi cuerpo con cáñamo,
atascaron mi boca y taponaron con algodón impregnado de formol mi
«culeco», quedé en manos de los empleados de la funeraria. Rápido me
pusieron el «ajuar», como vistiendo un muñeco, y mi familia se dispuso a
darme el último adiós, para este viaje que ustedes también harán, tarde
o temprano, sin falta.


—Mira… lo maquillaron, parece dormido. Tan lleno de vida, con todo un porvenir por delante…


Yo creo que se suicidó por la tal Rosario, lo vi muy callado estos últimos días —dice Perla.


—No, hermanita—dice Jairo con dos lagrimones corriéndole a lo largo de sus mejillas.

—Éste es el resultado de una deuda de honor entre hombres, acordáte lo
que pasó con la vaca, eso fue muy teso para él, aunque este trago tan
amargo nos toca ahora a nosotros.

—Estúpidos hombres —alega Perla —que creen que todo lo pueden arreglar a
machetazos. Hasta dónde los puede llevar ese maldito machismo. ¡Qué
honor ni que mierda!… Es mejor que digan «aquí corrió fulano y no que
digan, aquí cayó». El cementerio está lleno de valientes, pero los
cobardes son más vivos, están más tranquilos paseándose de un lado a
otro.


Se abrazaron en silencio, sellados los labios por el silencio y
salimos rumbo a la casa, aquel rancho hermoso que me vio correr de niño
por sus largos corredores, donde de vez en cuando había canastos y botas
pantaneras de trabajadores, y donde me deleité viendo a los gatos
haciendo el amor en el tejado, lo que despertó en mí los primeros
instintos sexuales. La casa donde viví tan feliz esa niñez plena y mi
adolescencia sana e inocente. La casa donde disfruté de un hogar dichoso
y donde también veo ahora llegado mi final.

___________

* Blanca Irene Arbeláez es escritora colombiana. Ha publicado los
libros: El primer amor nunca se olvida (2010) por Book Press NY; Cómo
debemos morir (2011) por Editorial Artgrust en Madrid España; Trisagium
Mortis (2012) por Artgerust en España; Te espero en el cielo (Trisagium
Mortis) 2da. Edición (2013) el cual recibió la nominación del
International Latino Book Awards en la categoría de mejor novela de
misterio obra publicada con el sello Book Press NY. –; Las carangas
resucitadas (2014) por Book Press NY, es su libro más reciente. Tiene
una novela inédita próxima a publicar: Tres noches con Emily en Nueva
York. Respecto a su carrera, Blanca Irene nos dice: «Estoy satisfecha
con el trabajo que he podido realizar a lo largo de los útimos diez años
en los cuales escribí a ritmo de mi propia imaginación cuatro obras
donde exploro no sólo mis experiencias del pasado, sino también el mundo
que hasta hace poco he conocido aquí en la Gran Manzana, trabajando y
luchando por salir adelante como hace la gran mayoría de personas en
búsqueda de sus sueños. Disfruto muchísimo de la literatura y trato de
aplicar lo que leo en la manera como construyo cada libro. A veces no es
fácil, hay que corregir y volver a escribir muchas páginas. Esta es la
parte más delicada y la que la gente desconoce casi siempre. Me baso en
los sentimientos, en lo romántico, pero busco que haya realismo y hasta
crítica social, con un toque de humor y fantasía. Soy una enamorada de
la naturaleza, las tradiciones del pasado pero también me gusta mucho la
vida urbana de las grandes ciudades como Nueva York, que es para mí,
todo un universo siempre nuevo y sorprendente cada día.»


Estos relatos hacen parte de su libro «Te espero en el cielo», publicado por Artgerust en 2013.

Literatura Cronopio
 En una noche de luna en la ciudad de Nueva York, unas patitas felpudas suben a lo alto de un edificio. Avanzan lento y en silencio, para no ser descubiertas. Todo está listo para el gran banquete…

http://www.amazon.com/Sue%C3%B1a-ciudades-azules-Spanish-Edition/dp/1499395213/ref=cm_cr_pr_pb_i